
Creo que nunca he visto una película tan neonazi como "El Rey León". A ver si lo he entendido bien:
El padre de Simba gobierna con zarpa de hierro el cotarro, y todos los demás animales le rinden pleitesía. Cuando tiene un hijo (con una madre que aparece tan poco en la historia que no la recuerdo) monta un acto público para que quede claro la línea sucesoria. El padre de Simba es muy majo con su nene, pero gobernar, gobernar, no le vemos gobernar mucho. A pesar de todo, que nos quede claro que su liderazgo benevolente y paternalista es justo lo que la sabana necesita. Todos sabemos que sólo un león de pura raza, fuerte y sanote, es el único que puede gobernar.
Pero el rey (que recuerda un poco al califa de Iznogud) tiene un hermano malísimo: Jaff...Scar, quiero decir (¿por qué los malos de Disney siempre son Jaffar disfrazado?). A través de un hábil ardid político que hubiese hecho llorar de la emoción a Maquiavelo, gana el poder. Simba, que hasta ahora no ha hecho más que demostrar que es un pijo redomado, se va a completar su formación al exilio.
A partir de aquí, la lección política se hace más consistente: Cuando las hienas entran en el poder, el río se seca, llueve todo el día y, por algún motivo, si vas al palacio real a mediodía es de noche (¿alguien no se ha dado cuenta de que son los malos?). Es lo que pasa cuando echas al Führer y dejas que los rojillos controlen el cotarro.
Mientras tanto, Simba se libra de una muerte segura porque unos hippies le acogen en su seno, enseñándole a vivir de una forma libre y coherente, feliz consigo mismo y aceptando que puede ser dueño de su destino sin tener que soportar la carga artificiosa de un "país" a sus espaldas. Es un final feliz: Una nación que no ha sabido modernizarse se enfrenta a su lúgubre presente mientras el último de los herederos, rechazando la maldición de su familia, descubre que la vida es más que las servidumbres del deber. Como demostración, canta con sus mentores el alegre himno juvenil "Hakuna Matata". Fundido a negro.
¿Cómo? ¿Que sigue? ¿Por qué?
A Simba le reclama la parte dura del bunker franquista: El puto mono experto en kung-fu, que ha pasado de él todos estos años (¿cuánto vive un león?) ahora le dice que tiene que volver para hacerse cargo de su destino, o algo así. Dar otro golpe de estado. Que suenen los espadones. Los hippies, viendo la posibilidad de sacar cacho (todos sabemos que estos tíos en realidad siempre tienen intereses ocultos. No se puede escuchar Creedence Clearwater Revival sin secuelas) se unen a la invasión. Bravo.
Pasan cosas, matan a Jaffar y vuelve a salir el sol. Simba tiene más hijos, y deja clarito a toda la gente que si quieren libertad, que se vayan a Perpiñán a ver pelis ligeras. Faltaría.
Por cierto, por el medio cantan.
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